Te cuento algo: la primera vez que hice este pan saludable de avena y chía (sin harina) lo hice por pura curiosidad. Había visto mil versiones en redes y pensé: “bah, seguro sabe raro”. Pero, oye, ¡qué sorpresa me llevé! Quedó esponjoso, con un toque crujiente por fuera y un sabor suavecito, ideal para el desayuno o la merienda. Desde entonces, no falta en casa.

Si eres de los que busca una alternativa al pan tradicional, sin harinas refinadas y sin complicarte demasiado, esta receta te va a encantar. Además, se hace con ingredientes súper fáciles de conseguir y con cero drama.
¿Por qué hacer pan de avena y chía?
Mira, la avena y la chía son como ese dúo dinámico que nunca falla. La avena aporta textura y saciedad, mientras que la chía le da ese toque “mágico” que une la masa y la hace firme sin necesidad de harina.
Y lo mejor: este pan saludable de avena y chía sin harina no solo es apto para quienes quieren cuidar su alimentación, sino también para los que simplemente disfrutan de probar cosas nuevas en la cocina.
Además:
- No lleva harina refinada.
- Tiene fibra, proteína vegetal y grasas buenas.
- Te mantiene lleno por más tiempo.
- Y, sinceramente, ¡sabe mejor de lo que parece!
Ingredientes que vas a necesitar
Apunta bien o saca una foto, porque vas a querer repetirlo más de una vez:
- 2 cucharadas de semillas de chía
- 1 taza de agua tibia
- 1 cucharadita de sal
- 2 tazas de avena en hojuelas (mejor si es integral)
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 1 huevo (o sustituto vegetal si prefieres una versión vegana)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- (Opcional pero recomendable): 1 cucharadita de vinagre de manzana
- (También opcional): semillas de girasol, linaza, nueces o especias al gusto (orégano, cúrcuma, ¡lo que te apetezca!)
👉 Consejo: si usas avena integral, el pan queda más rústico y con un sabor más “de campo”, perfecto para acompañar con tomate rallado o aguacate.
Paso a paso: cómo preparar tu pan saludable de avena y chía sin harina
Nada de técnicas raras ni ingredientes imposibles. Aquí todo es sencillo y rápido, como una buena receta casera debería ser.
1️⃣ Mezcla los ingredientes secos
En un bol grande, pon la avena, las semillas de chía, la sal y el polvo de hornear.
2️⃣ Añade los líquidos
Incorpora el agua tibia, el huevo, el aceite de oliva y el vinagre de manzana (si decides usarlo). Mezcla con una espátula o una cuchara grande hasta que la masa quede húmeda y espesa.
Déjala reposar unos 10 minutos. Este paso es clave: la chía se hincha y ayuda a que todo se una mejor.
3️⃣ Prepara el molde
Precalienta el horno a 180 °C.
Engrasa un molde para pan (tipo plumcake) con un poco de aceite o cúbrelo con papel vegetal para que no se pegue.
4️⃣ Al horno
Vierte la mezcla en el molde, alisa la superficie y, si te apetece, decora con semillas o frutos secos por encima.
Hornea entre 45 y 50 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo salga limpio.
5️⃣ Enfriar antes de cortar
¡Importante! Sácalo del horno, déjalo reposar unos minutos y luego colócalo sobre una rejilla hasta que esté completamente frío.
Si lo cortas antes, se puede desmoronar (ya me pasó más de una vez, aviso 😅).
Tiempos y datos útiles
- Preparación: 10 minutos
- Reposo: 10 minutos
- Horneado: 50 minutos
- Total: 1 hora y 10 minutos
- Porciones: 10–12 rebanadas
- Calorías: aprox. 180 por rebanada
Cómo disfrutar este pan (ideas y combinaciones ricas)
Aquí viene la parte divertida. Este pan saludable de avena y chía sin harina combina con casi todo.
💡 Algunas ideas que me encantan:
- Desayuno energético: tostada con aguacate, un chorrito de aceite de oliva y una pizca de sal.
- Merienda dulce: con plátano en rodajas y un poco de crema de cacahuete.
- Estilo mediterráneo: tomate rallado, aceite y jamón serrano (¡qué clásico español más bueno!).
- Versión ligera: con hummus y pepino en láminas.
Por cierto, si lo guardas en un recipiente hermético, te dura hasta 4 días sin problema. Y si lo congelas, aguanta perfecto varias semanas. Solo tienes que meter la rebanada en la tostadora y listo, como recién hecho.
Trucos personales y errores que aprendí
Te soy sincero: la primera vez me quedó algo húmedo por dentro. Pero descubrí un par de truquillos:
- Usa avena no muy molida, porque si está en polvo la masa se apelmaza.
- No te saltes el reposo de los 10 minutos; la chía necesita tiempo para espesar.
- Y no te emociones con el agua. Si ves que la masa queda líquida, añade un poco más de avena.
Ah, y si te gusta el sabor más intenso, ponle una pizca de cúrcuma o comino. Le da un toque especial sin complicar nada.
Un pan casero que sabe a bienestar
Este pan saludable de avena y chía sin harina se ha convertido en mi receta “comodín”. Lo hago un domingo y me salva la semana. No necesitas ser experto en cocina ni tener un robot carísimo: solo ganas y un horno.
Además, cuando el olor empieza a llenar la casa… uff, ya sabes lo que viene. Café caliente, tostada recién hecha y un desayuno que te hace empezar el día con una sonrisa.
Así que ya sabes: si buscas un pan casero, sin harina, sin líos y lleno de sabor, esta receta es para ti.
Y, bueno, si lo pruebas, ¡cuéntame cómo te sale! Que seguro te queda de lujo 😋