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Yogur casero cremoso: saludable y delicioso

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Introducción

El yogur casero es una opción deliciosa y saludable que destaca por su textura cremosa, su sabor natural y la ausencia de aditivos artificiales. Prepararlo en casa no solo es más económico, sino que también te permite controlar los ingredientes y asegurarte de que esté libre de conservantes y exceso de azúcar. Con esta receta fácil, lograrás un yogur espeso, suave y lleno de probioticos, ideal para disfrutar solo, con miel y frutas o como base para batidos y postres. ¡Descubre cómo hacerlo!

Ingredientes

  • 1 litro de leche entera
  • 2 cucharadas de yogur natural con cultivos vivos
  • 2 cucharadas de leche en polvo (opcional, para mayor cremosidad)
  • 1 cucharada de azúcar o miel (opcional, para endulzar)

Preparación

1. Calentar la leche

Vierte la leche en una cacerola y caliéntala a fuego medio hasta alcanzar los 82 °C (180 °F), justo antes de hervir. Remueve de vez en cuando para evitar que se queme.

2. Enfriar la leche

Retira la cacerola del fuego y deja que la leche se enfríe hasta los 43 °C (110 °F). Para acelerar este proceso, puedes colocar la cacerola en un recipiente con agua fría.

3. Incorporar el yogur iniciador

En un bol pequeño, mezcla el yogur natural con unas cucharadas de leche ya enfriada hasta obtener una mezcla homogénea. Luego, agrégala al resto de la leche y remueve bien para integrarlo.

4. Fermentación

Vierte la mezcla en frascos de vidrio limpios y tápalos. Colócalos en un lugar cálido y sin corrientes de aire (como un horno apagado con la luz encendida o envueltos en una toalla) durante 6 a 12 horas. Cuanto más tiempo repose, más ácido y espeso será el yogur.

5. Refrigeración y disfrute

Una vez cuajado, refrigéralo durante al menos 4 horas antes de servir. Puedes disfrutarlo solo o añadir miel, frutas frescas, granola o frutos secos para un extra de sabor y textura.

Consejos para un yogur perfecto

  • Usa leche entera de buena calidad para lograr una textura más cremosa.
  • Asegúrate de que el yogur iniciador contenga cultivos vivos activos.
  • Para un yogur más espeso, cuélalo con una estopilla y elimina el exceso de suero.
  • Experimenta con sabores agregando extracto de vainilla, canela o purés de frutas.

Conclusión

El yogur casero es una opción nutritiva y deliciosa que aporta probioticos beneficiosos para la salud digestiva y el sistema inmunológico. Ya sea como desayuno, merienda o ingrediente para recetas, su preparación casera te garantiza un producto fresco, natural y sin conservantes. ¡Anímate a hacerlo en casa y disfruta de su inigualable sabor!


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